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La
Historia del Metodismo y su presencia en América Latina
Estas invitado a conocer a los Reverendos Juan y Carlos Wesley, ambos
hermanos y sacerdotes de la Iglesia de Inglaterra, tambien conocida como
la Iglesia Anglicana. Juan y Carlos vivieron durante el siglo 18. Juan
había nacido el 17 de Junio de 1703 y Carlos, cuatro años
y medio mas joven que Juan, nació el 18 de diciembre de 1707. Juntos
fueron los primeros fundadores del movimiento Metodista en su país
natal, Inglaterra. Aunque nunca fue su intención iniciar una nueva
denominación Cristiana, sino solamente reformar la Iglesia de Inglaterra,
fue eso lo que sucedió, cerca al momento de la muerte de Juan,
que el Metodismo se formo como una denominación separada de la
Iglesia Anglicana, primero en las nuevas colonias de America y luego en
Inglaterra. Nacidos y bautizados como infantes en la Iglesia de Inglaterra,
Juan y Carlos fueron miembros, y ya en edad adulta, sacerdotes de la Iglesia
de Inglaterra hasta la muerte de Carlos el 29 de Marzo de 1788 y la muerte
de Juan, tres años mas tarde, el 2 de marzo de 1791.
Hubo un Juan Wesley que vivió dos generaciones antes del reformador
Juan Wesley. Este Juan Wesley fue el abuelo de Juan y Carlos. Tambien
fue un sacerdote en la Iglesia de Inglaterra. Uno de sus hijos fue Samuel
Wesley, quien luego fuese al padre de los reformadores Juan y Carlos.
El abuelo Juan Wesley murió a una edad muy joven, tenia solamente
34 años. Pero su influencia fue suficiente para que su hijo, Samuel,
tambien fuese un sacerdote ordenado en la Iglesia de Inglaterra en el
año 1689. Samuel, el padre de Juan y Carlos, fue un hombre interesante.
Aunque era un sacerdote, se consideraba a sí mismo un poeta. Su
primer libro de poemas se llama Larvas (Maggotts.) Podemos encontrar un
grabado de él en el prefacio de su libro que lo completo con animalejos
en forma de larvas en su frente. Dedico su trabajo a la Reina de Inglaterra
y ella le respondió otorgándole un salario anual de doscientas
libras y la dudosa distinción de servir una iglesia en el centro
Norte de Inglaterra llamada Epworth. Era un área muy remota y fuera
del alcance la vida moderna. La gente de esta área era conocida
como mas bien incivilizada and y desdichadamente el Rev. Samuel Wesley
no siempre trataba a sus feligreses de una manera civilizada. Muchas veces
hacia que sus feligreses hicieran penitencia parándose descalzos
en el centro de la Iglesia. Su temperamento se tornaba violento en sus
sermones. No hay que sorprenderse que los habitantes de Epworth fueran
llevados a expresar sus sentimientos hacia Samuel. Mutilaron su ganado,
prendieron fuego a sus campos y de mofaban de sus hijos. Cuando Samuel
llegó a tener muchas deudas hicieron que lo encarcelasen en el
Castillo de Lincoln. Por tres meses estuvo en prisión, hasta que
su Obispo personalmente pagara el dinero para que lo pusiesen en libertad.
El Obispo lo alentó a tomar otro pastorado. Pero determinado a
tener a su gente bajo su control, Samuel se quedó en Epworth por
un total de 39 años.
La esposa de Samuel, Susana, era una persona muy diferente. Se casaron
en 1688, un año antes que Samuel fuese ordenado. Susana era tan
bonita como Samuel era rudo. Mientras que Samuel era conocido por ser
poco practico, los pies de Susana estaban siempre firmes en la tierra.
Susana era tanto inteligente como respetada. En el transcurso de veinte
años Susana tuvo diecinueve hijos con Samuel, incluyendo a Juan
y Carlos; sin embargo diez de los diecinueve hijos murieron antes de cumplir
dos años y una hijas nació deforme. Sin embargo Susana escribió
en su diario (voz de mujer) “Todos mis sufrimientos sirven para
promover mi bienestar espiritual y eterno. Gloria sea Ti, O Señor.”
A Susana no le parecía algo excepcional criar diecinueve hijos,
porque ella era una de veinticinco niños.
Tanto los padres de Samuel como los de Susana fueron sacerdotes y formaban
parte de un grupo de clérigos llamados “no conformistas”
porque rehusaban obedecer la ley de Inglaterra de 1662 que forzaba a todos
los clérigos a seguir estrictamente el Libro de Oración
Común. Cinco mil de esos Cristianos murieron en prisiones Inglesas
for profesar su fe.
Susana era una mujer muy bien educada, dada a enseñar a sus niños
ella misma. Empezando a la edad de cinco años sus lecciones para
los niños duraban seis horas por dia. Les enseñaba Griego,
Hebreo y Latín. Pero especialmente les enseñaba la Biblia.
Uno de los hijos era excepcionalmente inclinado a la enseñanza
religiosa y ese era Juan Benjamín Wesley, quien, junto con su hermano
Carlos, vendrían a ser reformadores “metódicos”
de la iglesia y teólogos aguzados.
El primer evento notable en la vida de Juan Wesley fue el asunto de varias
pinturas en los años posteriores. Tenia seis años cuando
la casa pastoral de pronto se comenzó a incendiar. Todos se salvaban
menos Juan. Las llamas de fuego rodeaban su cuarto impidiendo una salida
a las escaleras. Su madre describe este hecho de esta manera:
“Mi esposo Samuel, escuchó a Juan llorando en el cuarto de
los niños llorando desesperadamente por ayuda. Encontrando que
era imposible acercarse a él, Samuel dio por perdido a su hijo.
Arrodillándose, encomendó al pequeño Juan a Dios.”
La gente que se había reunido alrededor de la casa no estaba de
rodillas. Pusieron un hombre sobre sus hombros y rescataron a Juan en
materia de segundos antes que el techo se desplomase. Susana dijo refiriéndose
a su hijo, “¿No es este un tizón arrancado del fuego?”
Es una expresión que Juan nunca olvidó.
Los años que siguieron fueron años para educarse tanto para
Juan como para Carlos. A la edad de diez años Juan fue enviado
a Londres a la escuela de Charterhouse. Era una escuela de niños,
donde Juan vivió por seis años, donde luego seria un nadador,
un jugador de tenis, y donde recibió el nombre de Jackey. Tambien
fue conocido como un erudito. A la edad de dieciséis años
Juan fue a la escuela de la Iglesia de Cristo, Universidad de Oxford.
Era una escuela grande, formal, altamente competitiva, pero como luego
resulto, de ninguna manera difícil para Juan. Juan Wesley se distinguió
en hablar públicamente. Llego a hacerse conocido por su discernimiento
y su saber. Pero como su madre, el se llamaba a sí mismo “una
persona de un libro.” Y ese libro era la Biblia.
Carlos fue enviado a la escuela de Westminster en Londres a la edad de
ocho años. Su hermano y hermano de Juan, Samuel Jr., quien estaba
en sus veintes, era un profesor en esta escuela y pago por la educación
de Carlos. A pesar de ser un estudiante muy capaz no era un estudiante
tan sobresaliente como Juan. Carlos le siguió a Juan y fue a la
Escuela de la Iglesia de Cristo en 1726. Escribió que el no era
un estudiante muy serio al principio, pero que en 1729 su vida tomó
un serios viraje y, como le escribió a un amigo, “Me propuse
estudiar. La diligencia me condujo a un pensamiento serio.” En 1730,
Carlos se graduó de Oxford y comenzó a trabajar allí
como un tutor. Esta vida le gusto, sin embargo su hermano Juan comenzó
a presionarlo, para entrar al sacerdocio, y finalmente sucumbiendo a esta
presión fue ordenado rápidamente en 1735.
Cuando Juan se graduó de Oxford a la edad de 22 años, su
futuro estaba decidido. Su padre, Samuel, se prestó dinero para
la ordenación de su hijo y Juan se preparo para ser un ministro
rural. Predico su primer sermón en una pequeña iglesia en
South Leigh. Refiriéndose a su primer sermón mas tarde el
confeso que estaba muy nervioso cuando hablo desde el pulpito.
Luego una oferta inesperada llegó a la vida de Juan Wesley, una
beca en el Lincoln College. Aquí se le dio un cuarto donde vivir,
un sueldo en tanto no estuviese casado, y mucho tiempo para estudiar.
Tambien enseñaba un poco, mayormente Griego. Al otorgársele
la beca se le hizo oficialmente una placa recordatoria. El era un hombre
pequeño, escasamente un metro sesenta y cinco centímetros
de alto, con manos pequeñas y un rostro fino. Su cabello era oscuro
y sedoso, y lo uso largo durante su vida. Las pelucas estaban de moda,
pero Juan se rehusó a usarlas. Escogió ser austero tanto
como le fuera posible. El continuo siendo el hombre de un libro.
Fue aqui en el Lincoln College que él comenzó a vivir su
vida metódicamente. Se levantaba todas las mañanas a las
4 a.m. Estudiaba todo el día, un tema diferente cada día:
Griego los martes, filosofía los viernes. Guardaba un diario meticuloso
de todo lo que hacia. Un día, dos años mas tarde, Juan se
entero, que su padre, Samuel había sufrido un derrame. Juan volvió
al hogar en Epworth y llego a ser el asistente de su padre, llevando a
cabo las tareas de rutina en una de las iglesias cercanas en el campo
llamada Wroote. Era un lugar muy deprimente, por lo que escribió
en su diario” “Predicaba mucho, pero veía poco fruto
de mi trabajo.”
Luego de dos frustrantes años en Wroote volvió a Lincoln
College, terminando así para siempre su trabajo como un sacerdote
de una iglesia local. Fue entonces que algo paso lo cual habría
de cambiar el perfil de su vida. Juan se hacia acercado a la religión
de forma privada. Pero cuando Juan retorno al Lincoln College su hermano
Carlos estaba estudiando allí tambien. Y Carlos prefería
la compañía de otros en su búsqueda espiritual. Por
lo tanto, Carlos había reunido un puñado de amigos quienes
se reunían regularmente, para estudiar los clásicos, buscando
juntos un estilo de vida verdaderamente Cristiano. Se llamaba el Club
Santo.
Juan se unió al grupo y casi inmediatamente se hizo su líder.
Y Juan los dirigía. El los condujo a reunirse todas las tardes
por tres horas, a orar por lo menos una vez cada hora al despertarse,
y a ayunar todos los miércoles y los viernes. No es sorprendente
pues que los estudiantes de Oxford los mirasen como el Club Santo, llamando
al grupo de varias formas derogatorias o despreciativas. Mayormente se
referían a ellos sarcásticamente como los “metodistas”
porque eran ten metódicos ante el liderazgo de Juan. El nombre
nunca los dejo.
Mientras que el Club Santo buscaba determinar su estilo de vida Cristiano
encontraron parte de su respuesta en la prisión de Bocardo. Uno
de los miembros del club visito a unos prisioneros en el mal oliente y
viejo edificio. El salió espantado de ver las condiciones de la
prisión. Hombres y mujeres eran puestos en las mismas celdas. Aquellos
que no podían pagar por sus alimentos estaban hambrientos. Y la
comida que estaba disponible era apenas comestible. En tales condiciones
deprimentes los Wesley y sus colegas se introdujeron. Llevaron el mensaje
de esperanza en un lugar donde no había esperanza Pero aun llevaban
mas: frazadas además de Biblias, comida además de oraciones.
Y así era como les era posible hacerlo, con una cuenta de benevolencia,
un registro de quien daba que. Y cada uno de ellos daban muy generosamente.
El dinero no solamente iba para los prisioneros pero tambien para sus
familias, para las viudas y para los huérfanos. Una vez terminado
el dinero, el Club Santo se reunía en la tarde para una cena de
lo más simple: Un pedazo de carne, algo de pan, y agua. Juan escribió
acerca de este momento:“Yo me prive de todo lo superfluo, y de mucho
de lo que llamamos necesidades”
Mientras Carlos empezaba a expresar su teología Cristiana y sus
experiencias personales de fe a través de la escritura de los himnos,
queda claro que el ministerio en la prisión moldeo algunos de los
himnos que escribió. Para Carlos el prisionero condenado llega
a ser una metáfora de la condición humana dependiente de
la misericordia de Dios para vida o muerte. Las metáforas de prisión
y libertad eran reales en una sociedad en que la población en general
era percibida como lánguida de estupor espiritual y en cautiverio
del pecado.
Alrededor de este tiempo Juan y Carlos se cruzaron con el general James
Oglethorpe, un soldado, miembro del parlamento y adinerado. El general
Oglethorpe había establecido una investigación del sistema
de prisiones de Inglaterra. Encontró, como bien lo sabia el Club
Santo que las condiciones eran inhumanas. Por lo tanto el general dejo
en libertad a muchos de los prisioneros. Pero al hacerlo creo otro problema:
lo que habría de ser luego el de la gente sin casa, sin dinero,
desocupados. En respuesta a esta situación creo una nueva colonia
Inglesas en America, en un área llamada Georgia y mudo a los ex-prisioneros
a esta nueva tierra al otro lado del océano Atlántico. A
esa colonia la llamo Savannah.
Era un pueblo designado a verse ordenado. En las afueras, del lado izquierdo
habria una casa para un ministro. El general Ogelthorpe quería
que John Wesley fuese el ministro de esta nueva colonia. Luego de mucha
oración, Juan dijo “sí”. De una manera similar,
Carlos accedió a ir a America como misionero y fue asignado a la
colonia llamada Frederica.
Por lo tanto, el 14 de Octubre de 1735, Juan y Carlos sonreían
y se despedían de la gente a las orillas donde estaba el barco
que zarpaba para el “nuevo mundo: llamado America. Poco sabían
de los que vendría luego. EL Viaje duro tres meses, y Carlos, que
probo ser más frágil que Juan paso casi todo el tiempo enfermo
por el movimiento del mar. La peor parte fue el feroz temporal de invierno.
El barco casi se hunde. Todos estaban llenos de pánico, gritaban
y lloraban. Todos, esto es, salvo un pequeño grupo de gente, miembros
de una comunidad religiosa de Alemania. Se llamaban a sí mismos
los Moravos y Juan estaba inspirado por su calma, oraciones y cantos.
Al llegar a Georgia el 6 de febrero de 1736, Juan se encontró con
el líder de este grupo Moravo, un hombre llamado el Rev. Spangenberg.
Bajo el gentil aguijoneo de este hombre Juan vino a darse cuenta que le
faltaba fe personal, y que su obsesión de estar siempre ocupado
podía ser una defensa así como un atributo. Pero Juan no
estaba aun preparado para hacer semejantes cambios. Se entrego a sus trabajos
junto con hermano Carlos. Hicieron su misión el salvar a los Indios.
El trabajo era duro, y las barreras que separaban a los pobladores blancos
de la gente indígena de America eran grandes. Los resultados esperados
eran lentos. De pronto empezaron a sentirse fuera de lugar y como si sus
esfuerzos estuviesen dando muy poco frutos.
Además, había que hacer mucho trabajo con los pobladores
en el Nuevo territorio Americano, especialmente con aquéllos que
habían dejado la prisión en Inglaterra y que ahora se sentían
libres en este nuevo territorio libre de América para que se condujesen
como ellos desearan.
Solamente en Savannah habían cerca de 700 Europeos “transplantados”,
algunos acababan de salir de prisión, viviendo en tierras salvajes
y pantanosas. Por supuesto, para Juan y Carlos, la solución de
poner el orden tanto a las colonias de Savannah como a Frederica era la
de ser metódicos en su ministerio. In Savannah, Juan conducía
los servicios de adoración a las 5:00 a.m., 11:00 a.m. y 3:00 p.m.,
con vigilias de oración intermedias. Y los colonos no podían
escoger el servicio al que irían. Si no que Juan requería
que asistiesen a todos. Juan sentía como su autoridad el hecho
de negar públicamente la comunión a algunas personas que
se rehusaban a cooperar. Tambien se rehusaba a bautizar y casar a otros
En la colonia de Frederica Carlos fue de la misma manera llegando a ser
impopular. No fue capaz de llevarse bien con el general Oglethorpe y siempre
tenia peleas con sus parroquianos. Después de sufrir de disentería,
Carlos retorno a Inglaterra en 1736, después de haber estado en
America menos de un año.
Juan se quedó en America un poco mas de tiempo pero este lugar
llegó a ser su ruina. Encontró las peores condiciones, la
peor gente, y lo peor de sí mismo. Su moral se hizo añicos.
Una noche de diciembre de 1737, después de haber estado en America
poco menos que dos años, Juan, secretamente, se metió en
un barco y se dirigió a Inglaterra. El escribió en su diario
aquella noche: “ Fui a America a convertir a otros. Pero yo nunca
me convertí a Dios.”
El viaje de regreso a casa fue para Juan sumamente doloroso al recordar
su lucha con sus fracasos en America. Fue un viaje que dividió
su vida en dos mitades, cuando se dio cara a cara con los desaciertos
sicológicos y espirituales. El sabia que algo o alguien tenia que
cambiar si es que habria de continuar sirviendo a Dios.
Poco tiempo después de que Juan retornara a Inglaterra de su viaje
a los Estados Unidos, tuvo una larga conversación con un ministro
Moravo de nombre Peter Boehler. Oraron juntos. Juan lloró fuerte
y largamente, humillado por sus fracasos en America. Un desmoralizado
Juan le dijo a su amigo: “Quizás deba dejar la predicación.”
El amigo le respondió: “¡De ninguna manera!”
“Pero que puedo predicar,” pregunto Juan. Boehler respondió,
“Predica la fe hasta que la tengas. Entonces, porque ya la tienes,
predicaras la fe.”
Fue en la calle de Aldersgate en Londres, unas semanas mas tarde, que
la vida de Juan cambio perceptiblemente. Un miércoles de tarde,
el 24 de mayo, asistió a una pequeña reunión de Metodistas,
sin realmente tener animo de estar allí. Mientras que una persona
leía el prefacio de Lutero a los Romanos, acerca del ser salvos
no por las cosas que uno hacia, pero por la fe sola, algo sucedió
con Juan. (la voz de otro hombre) “Alrededor de un cuarto para las
nueve: Juan escribe en su diario, “mientras que el líder
de la reunión describía el cambio que Dios obra en el corazón
a través de la fe en Cristo, sentí arder mi corazón.
Sentí que confiaba en Cristo. Sentí que confiaba en Cristo.
Sentí la seguridad que me había sido dada que El me había
perdonados mis pecados, si, aun los míos.”
Juan Wesley nunca olvido esa profunda experiencia personal y los Metodistas
alrededor del mundo aun conmemoran el 24 de Mayo como un día importante
en la vida de la Iglesia, recordando este profundo encuentro espiritual
que Juan tuvo con el Cristo viviente, un encuentro de una conversión
importante. Este recuerdo nunca abandonó a Juan, y lo libero para
tomar la vida con nuevo vigor, un vigor que habria de durar hasta su muerte.
Carlos tuvo una experiencia de conversión similar que tuvo lugar
tres días antes de la de Juan. Mientras dormía, Carlos escucho
una voz que le decía, (otra voz) “En el nombre de Jesucristo,
levántate, y cree, y serás sanado.” Carlos tomo su
Biblia y sus ojos se fijaron en estas palabras, “ Verdaderamente
mi esperanza esta aun en Ti... El ha puesto un nuevo canto en mi boca,
un canto de gratitud ante nuestro Dios.” El estaba ahora en paz
con el Señor, y comenzó a recuperarse de su salud. Unos
pocos días después escribió el himno “Donde
Comenzara Mi Alma Errante.”
Después de la experiencia de Aldersgate, Juan comenzó a
predicar en cuanto podía y en donde podía. Pronto se le
conocio por predicar bien – simple, directo – conmovedor.
Los sermones que compuso llegaban con tanta emoción y tanta gente
respondía con entusiasmo (lo que hoy podríamos llamar con
fervor pentecostal o carismático) Por las conmovedoras respuestas
a la predicación de Juan, uno y otros y otro sacerdote le pedían
a Juan que no regresase a su Iglesia. Juan Wesley ofrecía un fervor
Pentecostal y espiritual que era poco común a la adoración
en la Iglesia de Inglaterra. Era evidente que la experiencia de Juan en
America entre alguna gente fuera de la ley había transformado algunos
de sus hábitos litúrgicos que eran la norma en la Iglesia
Anglicana. En America, se había encontrado a veces partiendo del
libro de Oración Común Anglicano y orando luego libremente
o extemporáneamente. Su ministerio en medio de algunos habitantes
poco cultos en America había alterado algo del estilo de su predicación,
estilo seguido por todos los sacerdotes en la Iglesia de Inglaterra. En
America, Juan se había encontrado muchas veces predicando sin pulpito,
al aire libre, y con movimientos de su cuerpo que ayudaban a llamar la
atención de sus casi siempre oyentes inquietos. Ahora, de regreso
en Inglaterra, la predicación mas vivida de Juan produciría
una respuesta tambien vivida de los que adoraban, lo cual inquietaba a
los sacerdotes y lideres de la Iglesia Anglicana.
El predicador más popular en Inglaterra durante este tiempo era
George Whitefield, un hombre de 25 años. Whitefield era teatral
en el pulpito, hacia señas con sus manos, pisaba el piso fuertemente,
y gritaba. El tambien, como Juan, fue prohibido de predicar en las Iglesias
Anglicana de Inglaterra. Así que Whitefield predicaba al aire libre,
donde nadie podía impedirle. ¡Predicaba y la gente se agolpaba
para escucharlo, tantos como 5,000 y 10,000 gentes! Cuando se decidió
a tomar el turno de venir a America a traer el Evangelio necesitaba alguien
para pastorear las multitudes que había reunido. Necesitaba alguien
para “metodizar” este movimiento de avivamiento. Le pidio
a Juan Wesley de reemplazarlo como líder y Juan dijo que “si.”
Carlos continuo asimismo predicando, escribiendo poesía, y ministrando
a prisioneros condenados en Newgate en Bristol.
Fue aqui en el pueblo del puerto de Bristol que Juan y Carlos comenzaron
su nuevo trabajo. Juan comenzó, lo que dijo era casi como un pecado
no hacer en un edificio de la iglesia. Predicó al aire libre, en
terrenos baldíos, en los pastos de las fabricas, allí donde
había gente. Fue a los campos fuera de Londres y la gente se empujaba
uno a otro para estar cerca de él y escucharle. El fue a los lugares
donde trabajaba la gente, 12 horas al día, 7 Dias a la semana;
a fabricas de vidrio y minas de carbón. La gente llegaba por miles.
Venia gente pobre, simple, gente que se sentía descuidada por la
Iglesia Anglicana y los que la dirigían. Juan fue a los mercados
del pueblo. Aun una estadía por la noche en una posada era suficiente
para encontrar una congregación. Estas reuniones evangelísticas
les llenaba de ira a muchos sacerdotes de las parroquias, porque los Wesley
no habían recibido permiso de la Iglesia en Inglaterra para conducir
esta predicación.
A fines de sus treinta años, Juan empezó a viajar extensamente
a caballo, cruzando así toda Inglaterra. Antes de morir había
cabalgado 402,000 kilometros. Llego al punto de que cuando cabalgaba podía
balancear una pequeña carpeta frente a él, leyendo libros
y escribiendo sermons mientras viajaba; escribe en muchos lugares en di
diario que en algunas ocasiones fue derribado del caballo por ramas que
colgaban bajo mientras estaba leyendo o escribiendo. No solamente una
vez pero por lo menos dos veces al día predicaba, y algunas veces
varias predicaciones en un día.
Carlos, por otro lado, se enamoro y se caso con Sally Gwynne, una mujer
bonita e inteligente, 19 años mas joven que él. Al principio
la pareja vivía en Bristol por 22 años donde nacieron ocho
niños, pero solamente tres sobrevivieron. Los padres de Sally simpatizaban
con el movimiento Metodista y muchas veces abrían sus puertas a
predicadores que viajaban. En 1771, Carlos y Sally se mudaron a Londres
para ayudar a la carrera musical de sus hijos. Aqui Carlos se quedo por
el resto de sus días, supervisando el trabajo Metodista en Londres.
Durante estos años, Juan continuo predicando y evangelizando en
toda Inglaterra. Tanto Juan como Carlos desarrollaron cierto énfasis
teológico que seria luego el centro de la teología Metodista.
Proveniente de las experiencias de “conversión,” muy
similares tanto de Juan como de Carlos,” nació la afirmación
del Perdón de Dios, la Justificación de los pecadores por
la gracia sola, no por algunas obras uno es capaz de estar en orden para
ser salvo. La justificación de Dios es recibida por la fe, esto
es, reconociendo y confiando que es solo por la obediencia perfecta de
Cristo que somos justificados. Los pecadores son traídos a un lugar
de arrepentimiento y fe a través del trabajo “preveniente”
de Dios. La palabra “preveniente” literalmente significa “venir
delante de,” y la manera como la usaron los Wesley se refiere al
perdón que por gracia y amor de Dios obra en el pecador aun antes
que uno se dé cuenta de ello, invitando a una persona a un lugar
donde uno es receptor de la obra de salvación de Dios. Es a través
de la obra de Dios, de la gracia preveniente, que los ojos de uno se abren
para ver el pecado y por lo que uno percibe la necesidad de ser transformado
y llega a relacionarse íntimamente con Aquel que solamente puede
transformar la vida humana del pecado a la vida recta.
Mientras que la experiencia de fe en Cristo de Juan y Carlos crecía
y su entendimiento de la obra del espíritu de Dios en cada creyente
maduraba, la escritura de su teología y de los himnos cambiaba
hacia un énfasis mas fuerte en la gracia de la santificación
que sigue a la gracia preveniente y justificante. Los Wesley entendían
la santificación como la obra del Espíritu Santo al impartir
entre los creyentes los dones del Espíritu y alimentando al creyente
en una vida de perfecto amor.
Los ingredientes esenciales de la teología Metodista eran enseñados
ampliamente y predicador en toda Inglaterra. En 1763, Wesley hizo un borrador
de u Testamento Modelo que estipulaba que los pulpitos de las capillas
Metodistas debían ser usados por aquellas personas que predicaban
solamente aquellas doctrinas contenidas en sus notas sobre el Nuevo Testamento
y los cuatro volúmenes de sus sermones. Si un predicador no lo
hacia así, seria reemplazado en el plazo de tres meses.
Además Carlos reforzó este énfasis teológico
emergente del movimiento Metodista a través de los 6000 himnos
que escribió. Debido a los dones poéticos de Carlos la gente
llamada Metodista llegó a ser conocida como la gente que canta
su fe.
A través de los años del movimiento Metodista, una de las
reglas que Juan usó desde el comienzo, una nunca cambio, fue aquella
que ningún servicio Metodista debía realizarse al mismo
tiempo que un servicio Anglicano, porque nunca intento reemplazar la Iglesia
de Inglaterra con el movimiento Metodista. De manera que cuando Juan volvió
a su iglesia en Epworth, y pidió predicar, y se le negó,
fue entonces por la tarde y se paro frente la tumba de su padre y predico
desde el fondo de su corazón. La multitud que se reunió
fue mucho más grande de lo que había habido en la iglesia
esa mañana.
No es sorprendente, entonces, que había quienes no estaban contentos
con él. Se sabía que habían clérigos locales
que organizaban grupos de oposición. En el campo, atrás
de Wednesbury, una alborotadas multitud le dio a Juan una memorable recepción.
Asistían un policía y un ministro que incitaban a los rufianes.
El día se salvo cuando uno de los lideres de la turba, golpeado
por el coraje de Juan y su calma, cambio de actitud y decidió proteger
al clérigo. Carlos, el hermano de Juan, fue tambien quien recibió
su porción de gestos de amenazas y actos de colera. Otros que seguían
a Carlos y a Juan en este reavivamiento fueron tambien sujetos del mismo
tratamiento. Los Metodistas tenían sus casas destruidas y sus familias
maltratadas. Los vituperios llegaron a ser una práctica aceptada.
Sin embargo el Metodismo creció, y aun prospero.
Y Juan continuo metodizando el movimiento, dividiéndolos en grupos
pequeños llamados “clases” que se reunían todas
las semanas para leer la Biblia, para cantar, para orar juntos, y para
“cuidarse unos a otros en amor,” dando cuenta unos a otros
como responsables de sus practicas de un vivir como cristianos diariamente.
“Gracia sobre Gracia” sintetizaba el entendimiento de Wesley
de la vida cristiana. El Discipulado comienza en gracia, crece en gracia,
y hala su plenitud en la gracia de Dios. La gracia es el amor no merecido
de Dios, que restaura nuestra relación con Dios y renueva la imagen
de Dios en nuestras vidas. Los hermanos Wesley modelaron un discipulado
responsable y continuaron desarrollando estructuras que afirmaron cada
necesidad de los cristianos de otros que todo éxito completaran
el viaje de fe. Usaron grupos pequeños, bandas y clases, en los
que las personas prometían mutuo estimulo y cuidado genuino uno
a otro.
El compañerismo en grupos pequeños era uno de los “medios
de gracia” en una constelación de practicas espirituales
o disciplinas, cuyo propósito era una comunión más
rica con Dios a través de Cristo. Además del compañerismo
cristiano los Wesley tambien incluían oración y ayuno, estudio
bíblico, y participación en el sacramento de la Santa Cena
dentro de lo que llamaban “los medios de gracia instituidos.”
Tambien los llamaban “obra de piedad.”
Sin embargo, a los Wesley, les fue imposible separar su propia experiencia
personal con Dios y la devoción a Cristo de su rol de embajadores
de reconciliación y transformación social en el mundo. Juan
establecía que “no puede haber santidad personal sin santidad
social.” Por lo tanto la vida de los Metodistas consistía
en el balance las obras de misericordia, que eran un compromiso con los
pobres y oprimidos. De esta manera la vida cristiana era vista como total,
con obras de misericordia paralelas a las obras de piedad que eran mas
internas.
La gente llamada Metodista tambien empezó generosamente a contribuir
financieramente durante las reuniones de sus clases. Los miembros de las
clases contribuían con un centavo a la semana y aquellos centavos
se convertían luego en libras (la moneda de Inglaterra), y aquellas
libras conformaban un fondo común; un fondo no para ellos mismos,
pero para otros. Los Metodistas fueron la primera sociedad benevolente
de préstamo, prestando dinero a la gente que no obtenía
crédito en ningún otro lado. Ayudaron a prisioneros, tales
como a los de la prisión de London’s Newgate. Iniciaron hogares
para huérfanos, como el de Newcastle. Instituyeron Escuelas Dominicales
para la juventud que no recibía ninguna educación, excepto
por la que los Metodistas proveían. Juan inicio el primer dispensario
para gente pobre en Londres and muchas veces trabaja el mismo allí.
Juan Wesley estaba tan preocupado acerca del bienestar físico de
la gente que escribió y publico un libro de medicina. Compro una
maquina eléctrica, que cuando las manos se juntaban en un circulo
provocaba un fuerte sacudida a todo el cuerpo. Así equipado, Juan
tomo en sus manos el problema el problema medico perenne de la calvicie.
El escribió:
“Frotar esta parte por la mañana y por la tarde con cebollas...
frotar luego con miel... y luego electrificar diariamente.”
Toda esta actividad emanaba de un lugar: La Fundición, ubicada
fuera de Londres. Antes había sido una fabrica de cañones.
Una explosión destruyó el techo y permaneció vacía
por veinte años. Bajo la supervisión de Juan esta factoría
sucia se torno en una capilla limpia que podía albergar mil quinientas
personas. Había tambien un lugar para un salón de clase,
un establo y en los altos, un pequeño departamento para Juan.
Fue durante estos años de crecimiento que Juan entreno gente para
ser lideres de pequeños grupos que había empezado. Escribió
un libro para ellos, diciéndoles como debían servir en su
lugar hasta que regresase de unos de sus circuitos. Juan Nelson fue uno
de los primeros de estos lideres. De día era un obrero, de tarde
un ministro. A su tiempo Juan permitía que estos lideres predicasen,
pero Carlos dudaba mas de hacer esto.
Como ya hemos anotado, Juan y Carlos no siempre estaban de acuerdo en
todo. Por ejemplo, Juan era mucho más inclinado a permitir expresiones
entusiastas (o pentecostales) en el momento de adoración, aun el
hablar en lenguas; pero Carlos sospechaba mucho que tal actividad era
muchas veces no genuina. Tiempo mas tarde, Juan concedió que algunas
personas estaban mas bien actuando que movidos autenticamente por el Espíritu
Santo; sin embargo, a veces Juan tambien experimentaba tales dones del
Espíritu como genuino y permitía que estos se expresasen.
Juan y Carlos tampoco estuvieron de acuerdo cuando Juan decidió
tarde ya en su vida que era el momento para afirmar el movimiento Metodista
como separado de la Iglesia de Inglaterra. A Carlos se le rompía
el corazón escuchar la decisión de Juan en 1784 de firmar
el Acta de la Declaración, que garantizaba la existencia de la
Conferencia Metodista como un cuerpo independiente. Carlos no apoyaba
a Juan cuando su hermano empezó a ordenar ministros para el trabajo
en America y cuando él revisó el Libro de Oración
Común Anglicano por el nuevo de la Iglesia Metodista Independiente
en los Estados Unidos.
Mientras que Juan escogía a las personas para dirigir las clases
que estaban formadas así como las que habían de predicar,
el de forma natural bosquejaba sus expectativas muy claramente, comenzando
con el acuerdo: “no escuchen o deseen preguntar sobre cualquier
preocupación de enfermedad uno a otro.” Mas tarde vinieron
las reglas de conducta que incluían “nunca estéis
desempleados, ni un momento,” “no toques a ninguna mujer,”
y no contraigas deudas sin mi conocimiento>” Aun tenia él
instrucciones para la predicación, incluyendo “nunca golpeen
el pulpito y evadan la costumbre de escupir mientras hablan.”
Fue en 1744 que Juan convoco la primera conferencia anual de predicadores
que estaban alineados con su movimiento de renovación. Estaban
presentes seis clérigos Anglicanos y cuatro predicadores. En otra
Conferencia Anual, 35 años mas tarde, en 1779, habían 450
clérigos.
Juan alentaba a todos los ministros a permanecer solteros, si podían,
pero el mismo no pudo. Habiendo estado cerca del matrimonio muchas veces,
a la edad de 48 años Juan se caso con Mary Vazeille, una viuda
rica ocho años más joven. El matrimonio fue un error para
un hombre como Juan que estaba casado con su vocación, y para una
mujer tan posesiva como Mary. Eventualmente se separaron. Cuando murió
en 1781 ella fue enterrada aun antes que Juan se enterase de su muerte.
Seria injusto, sin embargo, juzgar a Juan solamente sobre la base de su
matrimonio. Porque al mismo tiempo fue la inspiración para un movimiento
que nació de la oscuridad y llego a ser de influencia dominante
en la vida Inglesa. En sus años tardíos tenia oídos
de los influyentes así como de los poderosos, de los ricos así
como de los pobres. Condujo al Metodismo para llegar a ser una institucion
que construía sus propias capillas como la de City Road en Londres.
Condujo al Metodismo a crear sus propias escuelas, y a ofrecer su propia
educación. El y Carlos cambiaron la música religiosa por
siempre.
Juan dirigió la expansión del Metodismo a America, donde
llego a ser una denominación independiente llamadas Iglesia Metodista
Episcopal, aun antes de que esto sucediese en Inglaterra.
Fue en 1788 que Carlos murió en paz a la edad de 81 años.
Su familia estaba al lado de su cama y su hija le oyó hablar estas
palabras, (otra voz) “Señor – mi corazón –
mi Dios.”
Después de la muerte de Carlos, Juan vivió por otros tres
años. Durante estos años tardíos Juan estaba remarcablemente
muy capaz. Ya en sus 80 aun predicaba a lo largo de Inglaterra. La única
concesión por la edad fue viajar en carruaje en lugar de cabalgar
a caballo. Aun en sus últimos años, a la edad de 87 años,
mantenía una nutrida correspondencia. Una de sus ultimas cartas
era la de alentar a sus seguidores en America a desarraigar la esclavitud.
En Marzo 2, 1791, rodeado de sus amigos más cercanos, Juan supo
que el tiempo de morir había llegado. No fue sorprendente que estuviese
consciente hasta el final. Justo antes de morir levanto su voz para dar
su mensaje de despedida. Dijo: “Lo mejor de todo es – ¡Dios
esta con nosotros!” Luego para dar énfasis dijo de nuevo,
“Lo mejor de todo es – ¡Dios esta con nosotros!”
El legado tanto de Juan como de Carlos Wesley se encuentra contenido en
esa afirmación. Mientras que ellos esparcieron las nuevas del infinito
amor de Dios, revelado en Jesucristo, y de la manera que ellos tan dramáticamente
vivieron la pura verdad de la salvación de Dios por la gracia,
Juan y Carlos hicieron mas que comenzar una Iglesia Metodista. Ellos proclamaron
que el mensaje eterno de la palabra de Dios es para todos, de toda las
etapas de la vida. Y que la gente de Dios esta llamada a proclamar, a
demostrar que ellos tienen cuidado por otros, y de ser intencionales en
la practica de la fe tanto en lo publico como en lo privado Mirando hacia
atrás a sus vidas, es fácil estar de acuerdo en que Dios
ESTABA con Juan y Carlos Wesley y con el movimiento que ellos comenzaron.
El Metodismo en los Estados Unidos creció firmemente antes de que
los Wesley muriesen como después. Ya en el 1760 habian quienes
estaban influenciados por el Movimiento Metodista que predicaban en America.
Wesley mismo empezó a enviar predicadores con el propósito
especifico de cuidar de las comunidades Metodistas en America y ayudar
a que l movimiento siguiese creciendo allí. Francis Asbury fue
uno de aquéllos a quien Juan escogió para liderar el Movimiento
Metodista en los Estados Unidos. Asbury llego a America en 1771, y él
es uno a quienes muchos se refieren como el primer líder del movimiento
Metodista en America, aunque hubieron otros que le precedieron. Como uno
de que visitaba los circuitos a caballo viajó como 8,000 kilómetros
al año a caballo. Durante la Guerra Revolucionaria entre Estados
Unidos e Inglaterra, Asbury se puso del lado de la nueva Republica Americana.
Cuando se gano la independencia Americana en 1776, fue necesario crear
la Iglesia Metodista Americana. Juan Wesley envió a Tomas Coke,
un clérigo Anglicano, a los Estados Unidos. Como Superintendente
de la nueva iglesia, que fue nombrada Iglesia Metodista Episcopal. La
iglesia fue oficialmente formada el 24 de diciembre de 1784 en Baltimore,
Maryland, la que vino a ser conocida como la Conferencia de Navidad.
La Iglesia Metodista Episcopal fue organizada con Asbury y Coke como superintendentes
conjuntos. A pesar de la oposición de Wesley, estos dos hombres
permitieron que los llamaran “Obispos,” un termino que viene
del Griego “episcopos” o “sobreveedor.” En 1792,
un año después de la muerte de Juan, se formo una Conferencia
General que seria el cuerpo legislativo de la Iglesia. En 1796, por el
crecimiento y la distancia geográfica, la Iglesia Metodista Episcopal
se dividió en conferencias separadas.
Durante los siglos 19 y 20 hubieron ciertas divisiones en la Iglesia Metodista
Episcopal. La más seria tuvo lugar por el asunto de la esclavitud.
La conferencia de 1784 había prescrito la esclavitud en la iglesia,
pero mientras tanto la esclavitud llego a atrincherarse en las áreas
del Sur de los Estados Unidos. Fue necesario modificar esta posición.
En 1840, mientras que los Estados Unidos se dividían debido al
hecho de la esclavitud, así tambien lo fue con las denominaciones
Cristianas. Las Iglesias Metodistas Episcopales en la región del
Sur de los Estados se separaron de la Iglesia Metodista Episcopal en Mayo
de 1845 y se empezaron a llamar la Iglesia Metodista Episcopal del Sur.
En la sección Norte de los Estados Unidos, los negros habían
creado su propia organización Metodista la Iglesia Metodista Episcopal
Africana dirigida por Richare Allen, Fue organizada en 1816. La Iglesia
Metodista Episcopal de Zion se fundo en Nueva York en 1821. Ambas surgieron
por las tensiones entre los blancos y los negros. Un tercer bloque fue
formado después de la Guerra Civil. Una tercera organización
negra se formo luego de la Guerra Civil. Estaba compuesta por hombres
que dejaron la Iglesia Metodista Episcopal del Sur. Hoy es conocida como
la Iglesia Cristiana Metodista Episcopal
Otras separaciones en las Iglesias Metodistas tuvieron lugar en los 1800
y 1900, algunas de ellas fueron causadas por la oposición a la
esclavitud, pero tambien por la oposición al sistema Episcopal
y algunas por la falta de “entusiasmo” a la adoración
cargada de mucha espiritualidad en la principal y establecida Iglesia
Metodista Episcopal.
Uno de estos movimientos que se separaron de la Iglesia Metodista Episcopal
se llamaron a sí mismos la Iglesia Metodista Wesleyana de America
(hoy conocida simplemente como la Iglesia Wesleyana.) Se separaron por
el asunto de la esclavitud. La Iglesia Metodista Wesleyana no tuvo una
posición suficientemente sólida contra la esclavitud. La
Iglesia Metodista Wesleyana, que comenzó en el estado de Nueva
York, tambien fue campeona de los derechos de la mujer.
Otro movimiento que se separo de la iglesia “madre”, Iglesia
Metodista Episcopal se comenzó a llamar a sí misma “Metodistas
Libres.” Se formaron en 1860 en Nueva York en oposición a
la débil postura contra la esclavitud de la Iglesia Metodista Episcopal,
porque se opusieron al pago de dinero para poder tener el derecho de sentarse
en las bancas cerca del pulpito, y porque criticaron la laxitud espiritual
de la jerarquía eclesiástica.
Aun hubieron otras visiones tarde en los años 1800 y temprano en
los `1900 como parte del “movimiento de santidad” que puso
un enorme énfasis sobre los dones del Espíritu Santo y sobre
experiencia muy personal con el Espíritu Santo. Una de ella fue
la Iglesia Metodista Primitiva que busco restaurar el entusiasmo del Espíritu
Santo para adorar y traer consigo una renovación espiritual dentro
de la Iglesia.
El Metodismo en los Estados Unidos, en sus variadas expresiones, empezaron
a mandar misioneros a America Latina hacia los fines de los 1800. Antes
de esto y aun durante el tiempo en que llegaron los primeros misioneros
Protestantes, los países latinoamericanos tenían muchas
restricciones permitiendo solamente la practica cristiana de la Iglesia
Católica Romana junto con las religiones indígenas. El cristianismo
Católico Romano fue predominante a lo largo de America Latina dada
la vasta conquista de los Españoles que comenzó en los 1400.
Algunos misioneros protestantes que llegaron a America Latina, Metodistas
y Presbiterianos de los Estados Unidos y de Europa, fueron perseguidos
y aun puestos prisioneros. Habían lideres latinoamericanos que
querían estar seguros que el catolicismo Romano fuera la única
expresion de fe en su país. Aunque expresiones cristianas protestantes,
especialmente del Pentecostalismo, hicieron varias incursiones en America
Latina, en muchos lugares el Catolicismo Romano aun tiene una inmensa
influencia.
Hoy, la naturaleza del Metodismo en America Latina varia de acuerdo a
que Metodistas Misioneros iniciaron la Iglesia en ese país, al
mismo tiempo que la historia Protestante en los últimos 130 años.
El Metodismo tambien varia de país a país dependiendo de
la manera en que fue aceptado y practicado entre el pueblo indígena.
En el Peru, por ejemplo, la Iglesia Metodista fue traída alrededor
de 1888 por el misionero Francisco Penzotti de la sociedad Biblica Americana;
y hoy la Iglesia Metodista en el area de Lima permanence permeadae influenciada
porla Iglesia Norte Americana y Europea. Fue alrededor de 1970 que el
Metodismo del Peru, junto con misioneros de los Estados Unidos, comenzaron
a evangelizar a la población indígena de los andes, tales
como los Quechua y los Aymaras.
El Metodismo tambien difiere uno de otro en los países latinoamericanos
dependiendo de los misioneros que se enviaron. La Junta General de Ministerios
Globales en los Estados Unidos, antes llamada Junta de Misiones, envió
muchos misioneros a America Latina a través de los años
desde fines de los 1800. En los últimos veinte años se ha
desarrollado una agencia de misioneros que busca competir y que son de
la Metodistas Unidos, pero no son reconocidos por la Iglesia Metodista
Unida, y se llama la Sociedad Misionera. Hay muchas instancias dentro
de; Metodismo Latinoamericano donde la Junta General de Ministerios Globales
y la Sociedad Misionera se han encontrado compitiendo y en desacuerdo,
algunas veces conduciendo a separaciones dentro del Metodismo Latinoamericano.
En algunos países, por lo tanto, hay dos ramas en competencia en
la Iglesia Metodista, y aun dos seminarios separados, como ocurre en Costa
Rica.
El Metodismo que uno encuentra en Guatemala, en America Central, no nació
de la Iglesia Metodista Unida. Mas bien fue traído a Guatemala
por misioneros de la Iglesia Metodista Primitiva. En los Estados Unidos
en el año 1920. El Metodismo en Guatemala solamente está
presente en la parte Oeste del país, predominantemente entre los
Mayas de las alturas. La Iglesia Primitiva en Guatemala se separo en 1982
formando otra Iglesia Metodista Primitiva en ese país, pero la
cual usa la palabra “Nacional” en su nombre. La Iglesia Nacional
Evangélica Primitiva Metodista es apoyada por la Junta de Ministerios
Globales de la Iglesia Metodista Unida., mientras que la Iglesia Primitiva
Evangélica mantiene lazos con la Iglesia Metodista de Pennsylvania,
en los Estados Unidos, de donde vinieron los primeros misioneros.
Todos los países en America Latina tienen su propia historia relacionada
con la entrada y formación del Metodismo dentro de ese país.
Muchas de la Iglesias Metodistas a lo largo de America Latina han grabado
su historia única. Si su iglesia no lo ha hecho, le invitamos a
grabarla y preservarla.
Una cosa en que los Metodistas alrededor del mundo pueden estar de acuerdo
es que Juan y Carlos Wesley no estarían muy satisfechos por las
muchas separaciones de este movimiento de renovación que ellos
empezaron hacen mas de 250 años. Podemos estar seguros que mientras
se sientan entre los santos de la Iglesia Triunfante, nos están
aguijoneando para ser constantes vigilantes y de mucho coraje en la renovación
continua de la Iglesia a través del Espíritu Santo.
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